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Terra
La Coctelera

Y llegó la Navidad...

No quiero mucho para Navidad.
Sólo hay una cosa que necesito.
No me interesan los regalos
Debajo del árbol de Navidad.
Sólo te quiero para mí,
Más de lo que podrías imaginarte.
Haz que mi deseo se haga realidad.
Todo lo que quiero para Navidad es a ti.

No quiero mucho para Navidad.
Sólo hay una cosa que necesito.
No me interesan los regalos
Debjo del árbol de Navidad.
No necesito colgar mi media
Allí sobre la chimenea.
Santa Claus no me hará feliz
Con un juguete el día de Navidad.
Sólo te quiero para mí,
Más de lo que podrías imaginarte.
Haz que mi deseo se haga realidad.
Todo lo que quiero para Navidad es a ti.

A ti, cariño.
No pediré mucho esta Navidad.
Ni siquiera desearé nieve.
Sólo voy a quedarme esperando
Debajo del muérdago.
No haré una lista para enviar
Al Polo Norte para Santa Claus.
Ni siquiera me quedaré despierta para
Escuchar el chasquido de esos renos mágicos.
Porque sólo te quiero aquí esta noche,
Abrazándome bien fuerte.
Qué más puedo hacer?
Cariño, todo lo que quiero para Navidad es a ti.

Todas las luces están brillando
Tan fuerte en todas partes.
Y el sonido de las risas
De los niños llenan el aire.
Y todos cantan.
Escucho repicar esas campanas de trineo.
Santa no me traerías lo que realmente necesito?
No me traerías por favor a mi amor?
Oh, no quiero mucho para Navidad.
Esto es todo lo que pido.
Sólo quiero ver a mi amor
Parado justo en la puerta.
Oh, sólo lo quiero para mí,
Más de lo que podrías imaginarte.
Haz que mi deseo se haga realidad.
Cariño, todo lo que quiero para Navidad es a ti.

Todo lo que quiero para Navidad es a ti, cariño.

Requiem. Lux aeterna.

Ya hacía tiempo que había anochecido, habían pasado una velada perfecta al calor de un bar sacado de una sesión de cine de barrio, tras un par de cigarros y conversaciones decidieron emprender la vuelta al refugio. Era el lugar que justo necesitaban en aquel momento, un retiro en toda regla, un paréntesis con una azotea desde la que poder ver las estrellas y sentir la noche en su más onírico sentido. Tras ver aquel espectáculo inédito de estrellas brillando en el cielo, y es que vivir en una ciudad termina desarrollando un cierto sentimiento de agradecimiento por estos momentos de contacto con lo natural, decidieron dirigirse a su habitación, la número diez.

Estaban muertos de frío y cansados, así que pusieron la tele con una película que apenas se oía, una española de los ochenta con un José Sacristán en su mejor momento. El imponente frío les hizo arroparse rápidamente en la cama aún medio vestidos. Comenzaron a besarse lentamente, muy suave, la habitación solo quedaba iluminada por la débil luz de la televisión y creaba un ambiente realmente cálido; poco a poco los besos comenzaron a ser mas largos, intensos y profundos, casi llegando a comerse, la ropa desapareció bajo las mantas y quedaron completamente desnudos, sus pieles cálidas contrastaban con la gélida noche, ella aún estaba fría y él se propuso hacer que eso cambiase. Comenzó a bajar con sus besos por el cuello hasta llegar al pecho que, especialmente sensible aquella noche, hizo que ella sintiera en cada caricia como el deseo encendía su sexo de forma incontrolable; de los besos pasó a morderla, suave pero con decisión, eso la derritió aún mas, era inevitable. En aquel momento él decidió seguir bajando por el vientre hasta llegar a su sexo, ella se abrió dispuesta a entregarse, su mente se quedó en blanco, Sacristán continuaba hablando en aquella habitación acompañado de tímidos suspiros y respiraciones cada vez mas entrecortadas.

Ella le agarró con violencia y le llevó de nuevo a su boca, los besos esta vez eran de otra naturaleza, las lenguas se entrelazaban de forma anárquica, sus cuerpos hacía tiempo que habían comenzado a palpitar por la necesidad de unirse; entonces él la miró a los ojos, ella le devolvió una medio sonrisa que le abría el camino hacia el escalofrío...

Al día siguiente, en el viaje de vuelta, sonó una melodía que le hizo recordar lo sublime de aquella noche, la perfección de una unión de notas y silencios que aún consiguen que se estremezca.

Decadencia, mon amour.

:)

Cada día me doy cuenta de que hay algo que te dije hace mucho y de lo real que es.

No encuentro una expresión mas próxima que ésta que consiga acercarse a todo lo que eres para mi...

My wonderwall.

Eternal sunshine of the spotless mind

El ansia de conocimiento extremo de ti me lleva, inexplicablemente, a desconocerte. Tras un aspaviento de mis manos, olvidarte premeditadamente. Puede ser una virtud cuando tu mirada y la mia —sólo entonces extrañas— se vuelvan a cruzar y redescubrirse. Monotonía es no recordar las virtudes del otro cada día. Empápame de nieve a cambio de tocar tu pelo rojizo. Volverte a dibujar virtudes y defectos en mi pupila dilata, en un eterno amanecer de mis recuerdos en blanco.

(Hansel)

thanx a lot

Gracias por detenerte y escucharme...

(Si sabes en que peli sale te daré un premio.)

;)

minutos musicales. II.

Términos excluyentes

Preocuparse por la muerte no tiene sentido alguno ya que mientras existimos ésta no existe y cuando existe ya no existimos.

carpe diem.